En entrevista concedida a María Isabel Rueda, Felipe López Caballero, hijo del Expresidente Alfonso López Michelsen, pronostica esos resultados
(Tomado de El Tiempo)
Felipe López Caballero, fundador y durante varios años director de la revista ‘Semana’, da sus opiniones sobre el juicio al expresidente Álvaro Uribe y describe cómo influye sobre el tablero electoral su drástica condena y el grave atentado contra Miguel Uribe Turbay. Incluso se atreve a apostar por candidaturas
Como nunca he sabido si usted es de izquierda o de derecha, me pareció un buen candidato para opinar sobre el caso Uribe. ¿Cómo vio el desenlace?
La argumentación de la juez, el día de las diez horas de lectura, me pareció rigurosa, pero las condenas y la sentencia se me hacen desafiantes. Lo que sí me llama la atención es la desproporción entre lo menor que ha sido este caso en términos probatorios y la enormidad de las consecuencias que tiene.
Explíqueme esa última frase…
Si uno va a resumir la verdadera razón por la que Uribe fue condenado, sería por el soborno al famoso testigo Monsalve y a un paramilitar de apellido Vélez. En cuanto a Monsalve, el soborno consistió en que este pidió una asesoría para un recurso de revisión de su caso y Uribe no tuvo objeción. Y por el lado de Vélez, Cadena les pagó a él y a su familia algo así como 40 millones de pesos de a puchitos. Dígame si no sorprende que la historia de Colombia se haya partido en dos por la aprobación de una asesoría jurídica gratis y por unos pagos que,
Los que creen que el expresidente Uribe es culpable le dirían que ese delito no depende del monto sino de la intención…
Yo no estoy discutiendo el fallo sino la paradoja que hay en todo esto. Uribe, que ha sido acusado de cosas mucho más graves, terminó enredado por un tema relativamente insignificante con implicaciones nacionales e internacionales inmensas. En un país donde presidentes del Congreso reciben 4.000 millones de pesos en sobornos, Uribe acaba de ser condenado por aprobar una asesoría jurídica sin cobro, la cual nunca se llevó a cabo. Piense en comparaciones como esta: el expresidente Toledo de Perú está preso por haber recibido 35 millones de dólares de Odebrecht en su cuenta personal.
Uribe, que ha sido acusado de cosas mucho más graves, terminó enredado por un tema relativamente insignificante con implicaciones nacionales e internacionales inmensas
Felipe López CaballeroFundador y exdirector de revista Semana.
Ninguna de las pruebas que presentaron era lo suficientemente sólida para declararlo culpable. Nunca apareció la que se podría llamar prueba reina. Lo que hicieron fue repetirnos durante diez años la frase “proceda, doctor Diego, usted hace las cosas bien”…
Para la juez probablemente esa sí fue la prueba reina que la llevó a imputarle al expresidente el cargo de “determinador” de sobornos. Este proceso ha sido tan largo, tan confuso y tan lleno de testimonios contradictorios, que tal vez esa es la única frase que todo el mundo ha registrado.
Esa conversación, oída en su totalidad, definitivamente no deja la impresión de que el expresidente esté planeando un delito. Cuando Cadena le cuenta la solicitud de Monsalve, Uribe le contesta que ese es un recurso totalmente normal, que hay que garantizarle la seguridad y hacer todo públicamente. Esa parte siempre la omiten para repetir una y otra vez: “proceda, doctor Diego”…
En todo caso, lo que es seguro es que esa condena va a tener muchas consecuencias. Políticamente, va a alterar el ajedrez de las elecciones, tanto como el doloroso atentado a Miguel Uribe. En mes y medio, por cuenta de los dos episodios, ese tablero ha cambiado radicalmente.
¿Usted cree que esa nueva situación favorece a la derecha o a la izquierda?
Pienso que a la derecha. El presidente Nixon de los Estados Unidos se inventó hace 50 años la frase “la mayoría silenciosa” para referirse a ese sector de la población que no se expresa públicamente pero define. En Colombia esa mayoría silenciosa es probablemente más uribista que antiuribista y está indignada ante lo drásticas que fueron las penas impuestas.
El presidente Nixon de los Estados Unidos se inventó hace 50 años la frase “la mayoría silenciosa” para referirse a ese sector de la población que no se expresa públicamente pero define. En Colombia esa mayoría silenciosa es probablemente más uribista que antiuribista y está indignada ante lo drásticas que fueron las penas impuestas
Felipe López CaballeroFundador y exdirector de revista Semana
Mucha gente cree lo contrario. Que la condena contra Uribe fortalece a la izquierda. De por sí, Iván Cepeda, que no estaba en el radar, suena ahora como el posible candidato del Pacto Histórico. Pero sea quien sea el candidato de Petro, contará con el presupuesto nacional y con un ejército de bodegas, mientras, a pesar de todos los escándalos, la imagen favorable de Petro se mantiene…
Puede tener todo eso a su favor, pero también se enfrenta a los resultados de su gobierno. Sin incurrir en antipetrismo fanático ni entrar a hacerle diagnósticos psicológicos al Presidente, la realidad es que el gobierno del cambio ha sido muy malo. En este momento la economía va relativamente bien, pero las medidas populistas del Gobierno están configurando una tormenta perfecta que amenaza con llevar al país al despeñadero. Como están las cosas, el próximo presidente va a heredar un panorama aterrador.
En las encuestas, la imagen favorable de Petro está en alrededor del 35 por ciento. Eso es más de lo que tenían casi todos los presidentes en el tercer año de gobierno, con excepción de Uribe. Samper, Pastrana, Santos y Duque estaban por debajo de esa cifra. Mientras tanto, en el centro y la derecha, nadie pasa del 15 por ciento…
La popularidad de Petro no se debe a los resultados de su gobierno sino a que los excluidos se sienten representados por él. La lucha de clases y el cuento del bloqueo institucional apelan a las emociones de la gente. Sin embargo, esa narrativa sin resultados se acaba desgastando. Además, ese treinta y pico por ciento de apoyo solo aplica a Petro, pero a ningún otro candidato del Pacto Histórico. Las encuestas demuestran que la capacidad de endoso del Presidente no es del 35 por ciento sino la mitad de eso.
¿Entonces, no ve al petrismo ganando?
No.
Las encuestas demuestran que la capacidad de endoso del Presidente no es del 35 por ciento sino la mitad de eso
¿Cree en la posibilidad de que embolaten las elecciones, inventándose alguna jugada anticonstitucional?
No veo que vaya a pasar nada raro de aquí a las elecciones. No creo que vaya a haber constituyente, no creo que vaya a haber cancelación de las elecciones y no creo que haya posibilidad de fraude.
Pero toda esa pelea con Thomas Greg & Sons en el fondo es para que Petro se cobre lo que él considera que fue un fraude en su contra cuando Iván Duque lo derrotó… ¿Y para tener un mejor manejo en las elecciones que vienen?
No creo que el Presidente quiera hacer fraude, sino que él es paranoico y teme que se lo hagan a él. Eso es totalmente absurdo, porque los fraudes se pueden hacer desde el gobierno, pero no desde afuera. Cierto que en su libro autobiográfico insinúa que Duque le robó las elecciones presidenciales de 2018. Eso es igual de delirante, porque la ventaja de Duque en la segunda vuelta fue de más de dos millones de votos.
También descarta la Constituyente. Pero varios de los del entorno petrista sueñan con ella…
Creo que el país es más serio que este gobierno. Las mayorías en las cortes no están predeterminadas por quién nombró a quién. Eso ya se ha visto en votaciones en el pasado. Aunque Petro tiene algunos magistrados nombrados por él, no los considero de bolsillo. No me parece posible que la Corte Constitucional apruebe barbaridades como una constituyente, solamente porque el Presidente la propone.
No me parece posible que la Corte Constitucional apruebe barbaridades como una constituyente, solamente porque el Presidente la propone
Felipe López Caballero Fundador y exdirector de Semana
Y en candidaturas, ¿cómo ve la cosa?
Generalmente no se sabe quién va a ganar la presidencia un año antes de las elecciones. Ni Uribe, ni Duque ni Santos (en su primer periodo) parecían tener posibilidad a estas alturas. En esta elección yo creo que las cosas van a ser diferentes. Pienso que no va a aparecer nadie nuevo como pasó con Rodolfo Hernández hace tres años. Lo más probable es que todo se vaya a definir entre máximo seis nombres. Cuando hay 71 candidatos, 65 no despegan.
¿Y quiénes son esos seis?
Los punteros de hoy, Sergio Fajardo, Vicky Dávila y Gustavo Bolívar, más tres posibles “colados” que podrían ser Claudia López, Iván Cepeda y Daniel Quintero. A Claudia le hubiera ido mucho mejor si fuera la candidata del Pacto Histórico, porque, por distanciarse de Petro, acabó antagonizando a los dos extremos. No creo que pueda pasar en el centro a Fajardo.
Y en la izquierda, ¿qué ve?
A Petro no le gusta nada la candidatura de Bolívar. Preferiría a alguien como Daniel Quintero, Roy Barreras o Carolina Corcho. Sin embargo, él, al igual que Uribe, no puede escoger al candidato de su partido a dedo. Le toca someter a sus aspirantes a un mecanismo que parezca democrático. Aunque Iván Cepeda está sonando y sería aceptado por todo el Pacto Histórico, es probable que no quiera empañar su triunfo contra Uribe exponiéndose a que digan que lo hizo por una candidatura. Por eso pienso que el portaestandarte de la izquierda va a definirse entre Bolívar y Quintero.
Aunque Iván Cepeda está sonando y sería aceptado por todo el Pacto Histórico, es probable que no quiera empañar su triunfo contra Uribe exponiéndose a que digan que lo hizo por una candidatura.
Habla de una derecha fortalecida por la condena a Uribe, pero en su lista no menciona a ningún candidato del Centro Democrático…
El atentado a Miguel Uribe ha creado un limbo que perjudica a ese partido. Antes de tres meses habrá candidato oficial del partido, que según las encuestas de hoy sería María Fernanda Cabal. Luego ella, o el candidato que sea, tendrá que enfrentarse a Vicky Dávila y Abelardo de la Espriella, que son uribistas, pero van por firmas para que no los asocien con cualquier connotación negativa del partido. Creo que el uribismo es mucho más grande que el Centro Democrático y por eso la candidatura oficial del partido no es garantía de triunfo.
Y cuál es su candidato?
Ante la dimensión de la catástrofe que va a recibir el próximo presidente, creo que no estamos para experimentos. A mí el que más me gusta es Germán Vargas, pero ni siquiera es seguro que se vaya a lanzar.
Usted concede muy pocas entrevistas. No puedo dejarlo ir sin preguntarle, como dueño y director de ‘Semana’ que fue, sobre su opinión de cómo ve a los medios de comunicación desde afuera.
La revolución digital hizo que los medios de comunicación tradicionales dejaran de ser rentables. Esa es la razón por la que están en manos de los grandes grupos económicos. Se trata de una tendencia mundial y sucede con la televisión, la radio y la prensa escrita. Eso tiene una mala presentación, pero le voy a decir una cosa: si no fuera por ese respaldo económico, los principales medios hoy no existirían…
Pero Petro se la pasa culpando al periodismo de que solo opina como lo ordenan sus dueños…
Aquí hay dos realidades. La primera es que la mayoría de columnistas hoy son críticos del gobierno. La segunda es que ningún dueño de un medio interviene con esos contenidos. Gustavo Petro ve una conspiración de los medios contra él, pero no registra que la mitad de esos críticos votaron por él, pues el periodismo es por naturaleza progresista. Pero con pastores y actores porno gobernando y amenazas de consultas y de constituyentes todos los días, los partidarios del cambio han ido perdiendo el entusiasmo.
MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO